La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de muchas redacciones. Se utiliza para generar borradores, resumir información, traducir contenidos, transcripciones, crear imágenes o dar apoyo a diferentes tareas editoriales.
A partir del 2 de agosto de 2026, los medios digitales deberán prestar más atención a cómo informan a los lectores cuando un contenido haya sido generado, modificado o asistido mediante inteligencia artificial.
El cambio no implica que cualquier uso de la IA deba ir automáticamente etiquetado. La norma introduce una obligación de transparencia amplia, pero no absoluta. El punto clave es valorar si la intervención de la IA en el contenido es sustancial y si puede llevar al lector a confusión sobre el origen, la autoría o la autenticidad de lo que está consumiendo.
Esto hace que la frontera no siempre sea clara. No es lo mismo utilizar una herramienta de IA para corregir un texto, resumir una información, proponer un titular o hacer una traducción supervisada, que publicar una noticia generada íntegramente por IA, crear una imagen artificial o modificar de manera relevante un contenido audiovisual.
En el ámbito informativo, la misma regulación tiene en cuenta la supervisión humana y la responsabilidad editorial. Cuando un contenido elaborado con asistencia de IA es revisado, editado y validado por una redacción antes de publicarse, la obligación de informar al lector puede no ser necesaria en todos los casos. Pero esta decisión ya no puede quedar en la improvisación: cada medio debería tener un criterio propio, claro y documentado.
Por eso, el reto para los editores no es solo decidir si muestran o no una etiqueta de “Contenido asistido por IA”. El reto es disponer de un proceso interno que permita saber cuándo se ha utilizado IA, con qué intensidad, con qué impacto sobre el contenido final y si es necesario comunicarlo al lector.
La normativa deja margen de interpretación y obliga a los medios a tomar decisiones editoriales. Precisamente por eso, desde Comitium recomendamos prepararse antes de la entrada en aplicación de estas obligaciones y definir una política común para toda la redacción.
¿Qué recomendamos a los editores?
La mejor respuesta no es etiquetarlo todo por defecto ni tampoco no etiquetar nunca. La mejor respuesta es establecer un criterio editorial coherente.
Desde Comitium recomendamos que cada medio defina, como mínimo, tres niveles de uso de la IA:
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Asistencia editorial simple
Correcciones, propuestas de titulares, resúmenes internos, traducciones supervisadas o ayuda a la estructura del texto. En estos casos, si hay revisión humana y responsabilidad editorial, no vemos necesario informar al lector. -
Asistencia relevante en el contenido publicado
Textos generados parcialmente con IA, reescrituras importantes, resúmenes publicados automáticamente, destacados, etiquetas visibles o contenidos donde la IA haya tenido un peso real en el resultado final. En estos casos, el medio debería valorar mostrar una etiqueta como “Contenido asistido por IA y supervisado editorialmente”. -
Contenido generado o manipulado sustancialmente con IA
Textos generados íntegramente, imágenes sintéticas, vídeos modificados o cualquier contenido que pueda inducir a error sobre su origen o autenticidad. En estos casos, la información al lector debería ser clara y visible.
Este criterio debería ir acompañado de tres medidas prácticas: registrar el uso de la IA dentro del CMS, garantizar siempre la revisión humana antes de publicar y formar a la redacción para que conozca cuándo hay que marcar un contenido como asistido por IA.
¿Y si utilizáis herramientas externas como ChatGPT o Gemini?
Muchas redacciones combinan diferentes herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, Gemini, Claude, Copilot u otras plataformas especializadas.
En estos casos es recomendable que la organización disponga de un procedimiento interno para identificar cuándo estas herramientas han participado en la creación del contenido y definir qué casos requieren una comunicación al lector.
Disponer de esta información también facilita la trazabilidad del proceso editorial y permite demostrar que siempre ha habido supervisión humana.
¿Qué ofrece Comitium?
En Comitium hace tiempo que integramos la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo a los equipos editoriales, manteniendo siempre el control en manos de la redacción.
Los clientes que utilizan las funcionalidades de IA de Comitium ya disponen de un campo específico para indicar si un contenido ha sido generado o asistido por inteligencia artificial, lo que facilita el registro de esta información dentro del flujo editorial
Este mismo criterio también se puede aplicar a los contenidos elaborados con herramientas externas, permitiendo que cada medio mantenga una trazabilidad coherente independientemente de la tecnología utilizada.
Mirando hacia el futuro
El despliegue de la AI Act continuará durante los próximos meses y años. Es previsible que aparezcan nuevos estándares, recomendaciones y buenas prácticas relacionadas con la identificación de los contenidos generados con IA.
Por este motivo, en Comitium continuaremos evolucionando la plataforma para que nuestros clientes dispongan de las herramientas necesarias para adaptarse al nuevo marco europeo con la máxima facilidad.
La inteligencia artificial representa una gran oportunidad para los medios digitales, pero también exige transparencia, responsabilidad y confianza. Disponer de un proceso editorial bien definido será la mejor manera de aprovechar todos sus beneficios manteniendo la credibilidad ante los lectores.
Más información
Si desea profundizar en las obligaciones de transparencia que introduce el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) y su impacto sobre los contenidos generados con IA, le recomendamos la lectura de este artículo de PwC: El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial exigirá que el contenido generado con IA esté etiquetado de forma explícita.